AIGANTAIGH (ESPAÑOLAS EN LAS HIGHLANDS)








HIGHLANDER TENÍAS QUE SER. AIGANTAIGH I
Hola, soy Rocío, administradora del blog La Cueva de Xana. Si quieres pasar un rato divertido con reseñas de libros, trucos de belleza y cocina, y los retos más divertidos que te imagines, estoy encantada de compartir mi cueva contigo. Una de las secciones que más éxito tiene es A la caza de un imposible, en la que mi amiga y colaboradora Guaxa me propone un desafío, para que todos los que me seguís os podáis reír bien de mí (que no conmigo). Y ahí es donde empieza esta historia, porque aprovechando que estaba desempleada, me buscó un trabajo en Escocia durante un mes, y yo me emocioné muchísimo pensando en la aventura, en el sueldo, en que tenía que ligarme a un highlander de escándalo... Lo malo es que cuando llegué allí me encontré con algo totalmente diferente: una mentira nada más aterrizar, y poco después a un barbas muy gruñón al que no le gustaba mi piercing. Ni mis camisetas. Ni yo, en general. No me importó. A mí tampoco me gustó nada de él. Pero miré más allá de las ramas... y mi corazón decidió ir por libre. Y me está metiendo en un lío tremendo. No sé cómo va a acabar todo esto...


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ANDA Y QUE TE DEN, HIGHLANDER. AIGANTAIGH II
No sé si os acordaréis de mí; soy Laura, la amiga de Rocío, más conocida como la Guaxa. Sí, sí, esa Laura, la de los retos. ¿Y qué hago yo en las Highlands?, os preguntaréis. Pues he venido a la boda de Rocío, que después de cinco años por fin le va a dar el sí quiero al laird.
Esa, al menos, es la respuesta oficial. La verdad es muy diferente, porque no; no he venido solo a la boda; tengo toda la intención de quedarme.
Sé que ha sido una decisión muy drástica y para nada premeditada, que han sido las circunstancias las que me han empujado a ello, pero una vez la bomba estalló, entendí que había perdido los mejores años de mi juventud, que tenía que tomar las riendas de mi vida, aunque para ello tuviera que partir de cero. Por suerte cuento con Rocío y su ayuda incondicional y sé que saldré adelante.
Con lo que no contaba era con toparme con él, un patán insufrible y metomentodo. Un patán que se empeña en sacarme de mis casillas. Y que se come todas mis croquetas. Y que consigue que se me acelere el pulso.
Soy consciente de que es lo que menos necesito ahora, que en este momento debo centrar mis esfuerzos en encauzar mi vida, que no debo escuchar a mi corazón.
El problema es que este grita. Grita mucho.
A ver cómo salgo de esta…